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Eugenio de Quesada lleva más de cuatro décadas mirando el turismo desde una atalaya singular: la de quien informa, articula y conecta a sus protagonistas. Presidente del Grupo NEXO, vicepresidente de la Mesa del Turismo y cofundador de CIMET, la Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo, su trayectoria explica en buena medida por qué hoy España e Iberoamérica están “más cerca que nunca” en clave turística.

En el episodio 6 de Spain Travel Experience, “Turismo en español: España e Iberoamérica más cerca que nunca”, De Quesada repasa su vida profesional y personal con una mezcla de precisión histórica y humildad casi militante: “con no hacer daño ya me conformo”, llega a decir al hablar de su legado.

Del sello postal al turismo: una misma historia de caminos y personas

Antes que hombre de turismo, De Quesada se considera, casi, hombre de cartas. Su gran pasión es la filatelia y la historia postal, campo en el que es uno de los principales expertos del país. Y ahí aparece el primer hilo que conecta sus mundos: comunicación, viajes y destinos.

Recuerda cómo en el siglo XIX los viajeros que cruzaban una España aún difícil de recorrer utilizaban las diligencias que seguían las rutas de postas: la misma red por la que circulaba el correo. “Las diligencias llevaban cartas… y personas”, subraya, trazando ese vínculo temprano entre transporte, comunicación y turismo.

Su especialidad, sin embargo, mira al otro lado del Atlántico: los chasquis, los mensajeros del Inca, y el Qhapaq Ñan, el gran camino inca. Describe esa red de caminos prehispánica, comparable en ambición a la del Imperio romano, que unía desde la actual Chile hasta Colombia, y cómo sus mensajeros recorrían a pie aquellos territorios sagrados mediante relevos, primero con recados orales y más tarde, ya en época hispánica, transportando cartas escritas.

Para él, el chasqui es “el mejor exponente de lo que América representa”: un personaje indígena que siguió llevando recados antes y después de la conquista, y que hoy inspira incluso productos turísticos multidestino. De Quesada llega a compararlo con el apóstol en el Camino de Santiago: figura simbólica de un gran itinerario, en este caso el Camino Inca como producto turístico que recorre varios países.

Nace Grupo NEXO: 40 años informando al sector

Su entrada en el turismo llega en los años 80, desde el mundo editorial. Como director de proyectos de un gran grupo de revistas especializadas, se le encarga lanzar una publicación para agencias de viajes. Así nace en 1985 Agent Travel. Desde entonces, admite, no ha dejado de hacer información turística: “este año cumplo 40 años de actividad en la información turística”.

En 1988, junto a su socio Carlos Ortiz, crea la cabecera NEXOTUR dentro de su propia empresa. Lo que empezó como un enorme directorio en papel del sector –“una gran base de datos, en la época en que los directorios eran en papel”– derivó en un semanario que se mantuvo fiel a su cita más de 25 años, con unas 1.300 ediciones.

Cada miércoles, durante un cuarto de siglo, la “maldición” era la misma: cerrar el periódico, escribiera como escribiera el día. Editorial, elogio, crítica, personaje… Una disciplina que luego se multiplicó con la llegada de la plataforma digital en 1999, decana de la prensa turística en internet: lo que antes se cerraba una vez por semana, ahora se cierra cada día.

Su propósito, insiste, nunca ha sido hacer promoción turística directa, sino algo más de fondo: vertebrar el sector. Sus medios son B2B, pensados para agentes de viajes, empresas y profesionales. “Nuestra aportación está más en la propia vertebración del sector… en facilitar información útil y lo más rigurosa posible”, explica, marcando distancia con cualquier tentación de convertirse en lobby: ese papel, defiende, corresponde a las organizaciones empresariales.

“Centenario del Turismo Español”: poner por escrito la historia del sector

Entre los proyectos recientes que más orgullo le generan está el volumen Centenario del Turismo Español, una obra coral coordinada por el Grupo NEXO en la que participan 55 catedráticos, decanos y profesores de 25 universidades españolas.

La idea nace de una constatación: no hay un año exacto en el que “nazca” el turismo español, pero sí un periodo clave –los años 20 del siglo pasado– en el que se crean instituciones como el Patronato Nacional de Turismo, la guía oficial de hoteles y otras bases de lo que vendría después.

Para celebrar ese centenario, De Quesada y su equipo optan por la opción más ambiciosa: pedir a la universidad que escriba la primera gran historia académica del turismo español desde el punto de vista del sector, no de la política. “No es un libro sobre Franco o Fraga –subraya–, casi ni se les cita; aborda la hotelería, las agencias, los transportes, los destinos, los seguros…”.

El resultado: 34 capítulos, 500 páginas, 10.000 ejemplares en edición rústica repartidos gratuitamente en FITUR y una edición de lujo presentada en una cena de gala en vísperas de la feria. Hoy, el libro ya se usa en bibliotecas y como referencia docente en varias facultades de turismo.

CIMET: ministros que “venden” sus países a las pymes españolas

Si hay un proyecto que ha marcado la relación de España con Iberoamérica desde la óptica turística es CIMET, la Conferencia Iberoamericana de Ministros y Empresarios de Turismo. De Quesada la impulsó hace 29 años con un objetivo muy claro:

“Servir para que la empresa turística española se internacionalice en Iberoamérica.”

La fórmula es tan sencilla como poderosa: aprovechar que los ministros de Turismo latinoamericanos acuden cada año a FITUR y reunirlos la víspera de la feria en IFEMA para un “workshop inverso”. Son ellos quienes se sientan en un gran presidium a explicar a las empresas españolas sus incentivos a la inversión, exenciones fiscales, polos de desarrollo y prioridades turísticas.

La vocación es, sobre todo, abrir esa información y ese contacto directo también a las pymes, no solo a los grandes grupos hoteleros acostumbrados a tratar con gobiernos. “Queríamos poner al alcance de las pymes el mismo nivel de influencia”, resume.

CIMET no se ha interrumpido ni en pandemia. Ha incorporado conexiones online, pero sigue congregando de 12 a 18 ministros en cada edición. Y ha contado con un respaldo simbólico de alto nivel: durante muchos años, el Rey de España recibió en audiencia en Zarzuela a ministros y empresarios en el marco de la conferencia, en encuentros que De Quesada recuerda como “largas audiencias de hora y media, muy intensas”.

Los reconocimientos también han llegado: él y su socio han recibido la Medalla al Mérito Turístico, otorgada por el Consejo de Ministros, además de decenas de distinciones institucionales. “No hay queja, al contrario –admite–. Ha sido más que suficiente”.

Anécdotas de alto voltaje diplomático

Aunque confiesa que nunca le ha gustado airear “los entresijos” de CIMET, el videopodcast arranca un par de anécdotas reveladoras.

En una de las últimas ediciones, en plena crisis social en Perú, un grupo de activistas intentó lanzar tinta roja sobre la ministra de Turismo peruana en plena sesión para denunciar supuestos daños en Machu Picchu. De Quesada recuerda cómo tuvo que levantarse de la mesa presidencial y rodear con sus brazos a la ministra para impedir el acto, mientras la seguridad reaccionaba.

Más tensa fue la edición en la que, tras la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, un joven Abel Matutes (hijo) planteó una pregunta muy dura al ministro argentino sobre la seguridad jurídica para la inversión española. El intercambio fue áspero; el ministro, ofendido, aseguró que Argentina no volvería a participar en CIMET.

La respuesta de De Quesada fue tan serena como profética: le recordó que él dejaría de ser ministro, ese gobierno dejaría de gobernar, incluso el propio peronismo podría salir del poder… pero que CIMET seguiría celebrándose. “Y así ha sido”, zanja.

España: líder turístico… y sector mucho más complejo de lo que parece

De Quesada no duda al definir al turismo como el único sector en el que España es líder mundial indiscutible. Destaca su capacidad para generar empleo, especialmente para personas con menor cualificación que, de no ser por el turismo o la construcción, tendrían muy difícil acceder al mercado laboral.

Pero advierte contra la visión simplista del turismo como “actividad de camareros”. Detrás, recuerda, hay una ingeniería compleja, una enorme inteligencia colectiva y décadas de know-how. “Es un sector muy atractivo, y eso lleva a confundirlo con algo sencillo. Como me gusta, creo que lo entiendo. Pero es enormemente complejo”, sentencia.

Subraya también su papel como factor de reequilibrio territorial. Invita a comparar la Andalucía, Baleares o Canarias de hace 50 años con las actuales regiones turísticas ricas: antiguas salinas o zonas pobres hoy convertidas en espacios de alta calidad de vida.

De cara al futuro, ve un reto común con otros sectores: atraer y retener capital humano en un ámbito intensivo en mano de obra, que emplea directamente a más de 1,3 millones de personas en España y sustenta mucha actividad inducida.

Un laboratorio llamado España: de Benidorm a la T4

Al hablar de modelo, De Quesada describe a España como un auténtico “laboratorio empresarial” turístico. Pone ejemplos extremos como Benidorm, “un Manhattan con playa” cuya verticalidad muchos no conseguían creer… hasta ver que funcionaba. A su lado, recuerda, conviven modelos horizontales de hoteles-pueblo, turismo vacacional, corporativo, de reuniones, cicloturismo, turismo ornitológico…

“La diversidad de oferta en España es un catálogo de gran parte de la oferta turística del mundo”, resume. Y esa experiencia –añade– se ha sabido exportar a Iberoamérica, especialmente al Caribe, donde España es hoy primer inversor por delante de Estados Unidos en muchos destinos.

El idioma español es otra gran ventaja competitiva. Facilita no solo el turismo vacacional, sino el corporativo, el residencial y el llamado turismo “étnico”: los viajes de quienes emigran, vuelven a su país o reciben la visita de familiares. Para que una ruta aérea con Iberoamérica sea rentable, explica, necesita precisamente esas tres patas: vacacional, corporativa y étnica.

En este tablero global, sueña con una Madrid–Barajas convertida en gran hub entre Iberoamérica y Asia, el nuevo eje económico emergente, aprovechando esa posición privilegiada.

Raíces, estudiantes y seguridad: nuevas formas de viajar entre orillas

Cuestionado por el llamado “turismo genealógico” o de raíces, admite que quizá su peso económico no sea enorme, pero sí su componente emocional: descendientes de españoles en Cuba, México o Argentina que viajan a Galicia, País Vasco o Canarias a conocer sus orígenes, y la memoria inversa de tantos exiliados que cruzaron el Atlántico tras la Guerra Civil.

Más relevante en términos de volumen ve el flujo de estudiantes iberoamericanos que vienen a cursar posgrados en universidades españolas. Cita el “furor” por estudiar en Madrid, Andalucía, Canarias u otras ciudades, y cómo eso ha impulsado después la llegada de familias de rentas altas de países como México, Venezuela, Colombia o Perú, algunas de las cuales han pasado de Miami a Madrid como lugar de residencia.

Para muchos padres, apunta, el factor decisivo ha sido la seguridad: saber que una hija puede volver andando a casa de madrugada sin miedo. “Esa es la mejor propaganda que se puede hacer a un país”, concluye.

Costa Rica como faro iberoamericano

Si tiene que elegir un modelo de desarrollo turístico en Iberoamérica, De Quesada no duda en mencionar Costa Rica. Destaca su respeto al medio ambiente, su política de tolerancia cero con fenómenos como el turismo sexual y, sobre todo, la apuesta de dedicar recursos a la ciudadanía en lugar de mantener un ejército.

Lo considera paradigma de sostenibilidad ambiental y social vinculada al turismo: un camino que, sugiere, otros países de la región observan con atención.

Sin épica de legado: “que les sea útil”

Cuando la entrevista se asoma al terreno personal, De Quesada desmonta cualquier tentación de épica. “La única huella que uno puede aspirar a dejar es el recuerdo que los tuyos tengan cuando ya no estés, y a ser posible que sea cariñoso”, afirma.

Confiesa que de joven se tomaba muy en serio lo que hacía; los años le han enseñado a relativizar y a ver su trabajo como “irrelevante” en la escala del mundo. Su única ambición: no hacer daño y ser útil. No es casual que durante años cerrara sus editoriales con la misma frase: “Que les sea útil. Ese es nuestro mayor interés”.

Su consejo a las nuevas generaciones del turismo –y de cualquier sector– es simple y luminoso: encontrar aquello que apasiona, por pequeño o “friki” que parezca, y dedicarle la vida. “Si consigues hacer aquello en lo que te diviertes en tu profesión, no te va a costar trabajar; no vas a poner horas ni límites”, asegura.

En un sector que mueve millones de viajeros, inversiones y decisiones de política pública, quizá no haya definición más precisa del tipo de liderazgo que ha ejercido Eugenio de Quesada: el de quien prefiere construir puentes, contar historias y tender caminos… antes que preocuparse por la huella que deja al pasar.

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