El turismo de negocios vive un momento de expansión silenciosa. Mientras el gran público asocia todavía los viajes a las vacaciones de sol y playa, congresos, ferias y reuniones están redefiniendo el peso económico de muchas ciudades. María Valcarce, directora de FITUR e histórica directiva de IFEMA Madrid, lleva años defendiendo la misma idea: cada feria y cada congreso es un puente entre empresas y destinos, y un motor de transformación para las ciudades que los acogen.
(No tengo acceso directo al contenido del vídeo concreto que indicas, así que este artículo reconstruye y ordena las ideas que Valcarce viene defendiendo en distintas entrevistas y foros sobre turismo de negocios.)
Un negocio que multiplica el impacto en la ciudad
Los datos avalan el discurso. El turismo de reuniones y eventos (MICE) cerró 2024 con 14.300 millones de euros de impacto y 10,5 millones de visitantes en España, según los últimos informes sectoriales presentados en FITUR.
En Madrid, el turismo de eventos representa ya en torno al 2 % del PIB regional, con un impacto de 5.674 millones de euros y 42.000 empleos, gracias a congresos, ferias y grandes encuentros profesionales.
En este contexto, IFEMA Madrid –la casa de FITUR– actúa como auténtico corazón del turismo de negocios de la capital: su actividad genera 5.779 millones de euros al año en la economía madrileña y cerca de 47.700 empleos, directos e indirectos.
Para Valcarce, estos números demuestran que el turismo de negocios no es un complemento, sino una pieza estructural de la economía urbana: llena hoteles y restaurantes, dinamiza el comercio, impulsa el transporte y, sobre todo, proyecta la marca de la ciudad al mundo.
FITUR: la gran plaza donde se encuentran empresas y destinos
María Valcarce dirige desde 2019 la Feria Internacional de Turismo, FITUR, uno de los mayores escaparates turísticos del planeta. En sus últimas ediciones, la feria ha logrado cifras récord: más de 9.500 empresas participantes y un impacto económico superior a 440–450 millones de euros en una sola semana para Madrid, según las estimaciones que ella misma ha compartido en medios.
Su lectura es clara:
- FITUR no es solo un “salón” para vender paquetes vacacionales;
- es un gran mercado donde se cierran acuerdos B2B, se planifica la temporada turística mundial y se tejen alianzas entre destinos, operadores, aerolíneas, agencias tecnológicas y startups.
En diversas intervenciones, Valcarce insiste en que ferias como FITUR acortan distancias: permiten que un pequeño destino encuentre socios internacionales, que una empresa tecnológica acceda a la administración pública y que un territorio emergente se abra hueco en la agenda de los grandes compradores turísticos.
Ferias y congresos como aceleradores del turismo de negocios
Esta visión no se limita a FITUR. En el Foro Económico Franco-Español, donde Valcarce moderó una mesa sobre turismo y congresos, se subrayó el papel de ferias y eventos profesionales como aceleradores del turismo de negocios: cada encuentro genera pernoctaciones, gasto y contactos, pero además deja un legado en forma de conocimiento, innovación y redes empresariales.
En este modelo, el destino ya no es solo un “escenario” donde ocurren cosas, sino un socio activo que:
- adapta su oferta hotelera y de restauración al público profesional;
- mejora su conectividad aérea y ferroviaria;
- invierte en recintos feriales y palacios de congresos competitivos;
- y diseña experiencias urbanas para aprovechar el tiempo libre de quienes viajan por trabajo.
Ahí entra en juego un fenómeno que la propia industria resume como bleisure (business + leisure): viajeros que alargan uno o dos días su estancia para disfrutar del destino, o que regresan más tarde con familia o amigos.
De la pandemia a la resiliencia: recuperar la conectividad
La crisis de la COVID-19 golpeó especialmente al turismo de negocios. En entrevistas, Valcarce ha reconocido que lo que más le impactó fue la ruptura de la conectividad: aviones en tierra, recintos vacíos, agendas canceladas. Sin vuelos ni encuentros físicos, la propia esencia del sector –reunir a personas de todo el mundo– se vio cuestionada.
La respuesta, sin embargo, ha sido rápida. En pocos años, las ferias han recuperado y superado cifras prepandemia, apoyadas en tres palancas que Valcarce suele destacar:
- Seguridad sanitaria y confianza: protocolos claros, espacios amplios, gestión de aforos.
- Hibridación digital: más contenidos online y streaming, pero con el foco en que el encuentro físico siga siendo insustituible para cerrar acuerdos.
- Valor añadido para expositores y visitantes: más agenda profesional, áreas temáticas, espacios de innovación y oportunidades de networking.
El turismo de negocios como estrategia de ciudad
Los últimos informes económicos sitúan al turismo de eventos y reuniones como sector estratégico en Madrid y otras grandes urbes españolas. No solo por el dinero que entra durante el evento, sino porque:
- atrae inversión: muchas empresas conocen la ciudad gracias a una feria o congreso, y vuelven para instalarse;
- refuerza el ecosistema local: proveedores, startups, universidades y clusters sectoriales se conectan con actores internacionales;
- mejora la imagen de marca del destino, al asociarlo a innovación, negocio y talento.
En palabras que resumen bien la posición de Valcarce, el turismo de negocios convierte a las ciudades en plataformas de encuentro donde se intercambian ideas, productos y proyectos. No se trata solo de llenar hoteles, sino de posicionar al destino en el mapa económico global.
Retos: sostenibilidad, legado y talento
El crecimiento del MICE plantea también desafíos. Estudios recientes apuntan tres grandes ejes de futuro para el turismo de negocios, muy presentes en los foros donde participa la directora de FITUR:
- Sostenibilidad real
- Reducción de la huella de carbono de viajes y recintos.
- Gestión eficiente de residuos y energía.
- Programas de compensación y movilidad sostenible para asistentes.
- Legado local
- Que el conocimiento generado en congresos quede en las universidades y empresas del destino.
- Que los barrios próximos a recintos feriales se beneficien del flujo de visitantes.
- Talento y empleos de calidad
- Profesionalizar la organización de eventos.
- Atraer perfiles cualificados en marketing, tecnología, producción y hospitality.
Conectar empresas y destinos: mucho más que un eslogan
El lema “Turismo de Negocios: conectando empresas y destinos” resume con precisión la visión de María Valcarce. Un congreso médico que se celebra en Madrid, una feria tecnológica en IFEMA o un foro económico internacional en cualquier ciudad española son algo más que un evento en la agenda:
- son contratos que se firman,
- innovaciones que se presentan,
- inversores que descubren un territorio,
- y miles de personas que regresan a casa con una imagen concreta del destino que les acogió.
En esa intersección entre negocio y territorio se mueve Valcarce, convencida de que España, con ferias como FITUR y recintos en plena expansión, ya juega en la primera división del turismo de negocios mundial.
Y que, si algo ha demostrado la última década, es que un destino que cuida su turismo de negocios no solo recibe visitantes: se conecta de verdad con el mundo.

